Autores del artículo: Sebastián Arias - Financial Analyst en Histamai Advisory. Rafael Giralt - Socio Fundador de Histamai Advisory
El riesgo de tasa de interés es un concepto fundamental y se refiere a la posibilidad de que los cambios en las tasas de interés afecten negativamente a los resultados financieros de una institución bancaria. Este riesgo surge debido a que los activos y pasivos de un banco tienen diferentes tasas de interés y vencimientos, lo que crea una discrepancia entre los flujos de efectivo recibidos y pagados.
En el libro de banca, los activos y pasivos se dividen en dos categorías principales según su sensibilidad a los cambios en las tasas de interés:
Activos sensibles a las tasas de interés: Son activos financieros que generan flujos de efectivo cuyas tasas de interés están vinculadas a las tasas del mercado. Por ejemplo, préstamos a tasa variable, bonos con tasas flotantes o inversiones en bonos a largo plazo. Cuando las tasas de interés suben, los ingresos generados por estos activos también aumentan, pero si las tasas bajan, los ingresos disminuyen.
Pasivos sensibles a las tasas de interés: Son pasivos financieros en los que los pagos de intereses están relacionados con las tasas del mercado. Por ejemplo, depósitos a plazo o los bonos emitidos por el banco. Si las tasas de interés aumentan, el costo de financiamiento de estos pasivos aumentará, pero si las tasas bajan, el costo disminuirá.
El riesgo de tasa de interés surge cuando el banco tiene más activos sensibles a las tasas de interés que pasivos, o viceversa, lo que crea un desequilibrio en el ingreso neto en función de los cambios en las tasas. Si las tasas de interés suben y el banco tiene más activos sensibles a tasas, sus ingresos pueden aumentar, pero si tienen más pasivos sensibles a tasas, sus costos de financiamiento podrían aumentar y presionar sus márgenes de beneficio.
En el presente articulo nos vamos a enfocar en el rol que desempeñan los depósitos a la vista (Non-Maturing Deposits o NMD, por sus siglas en inglés) en el riesgo de tasa de interés que enfrentan las entidades bancarias, identificando además cómo la composición de los depósitos a la vista y su estabilidad influye en la gestión de riesgos.
Los depósitos a la vista (NMD) son una fuente muy importante de financiamiento de las entidades bancarias, pues suelen representar una porción importante del total de pasivos y prácticamente no devengan gastos por intereses. Por contra, los clientes tienen plena libertad para retirar los fondos sin previo aviso, convirtiéndola en una fuente de financiamiento potencialmente volátil e inestable. Los principales elementos que influencian los NMD son:
(1) Factores de mercado (cambio en las tasas de interés);
(2) Factores macroeconómicos (inflación, desempleo, etc.);
(3) Factores de comportamiento (reacciones del cliente frente al entorno).
La siguiente ilustración muestra la proporción de depósitos a la vista respecto al total de pasivos financieros de las entidades bancarias en Chile. Como se puede apreciar, la distribución es heterogénea y los bancos con un modelo de negocio “universal” son los que tienen una mayor proporción de saldos vista con respecto al total de pasivos, siendo el promedio de toda la industria el 27%.
Ilustración 1 - Proporción de Depósitos a la vista respecto a pasivos financieros

Fuente: creación propia a partir de información publicada por la CMF correspondiente a abril-2023
Resulta evidente que una fuente tan importante de financiamiento, que además tiene la ventaja de su bajo costo, pero que potencialmente puede desaparecer de un momento a otro debe ser analizada en profundidad. Las entidades bancarias desarrollan modelos para intentar predecir su comportamiento ante cambios de las condiciones de mercado. La metodología comúnmente utilizada para estimar la estabilidad de los NMD corresponde al modelo de replicant portfolio, cuyo objetivo consiste en transformar productos complejos sin vencimientos (NMP o Non-Maturing Products) en una cartera de instrumentos estándar que comparten características similares con la cartera de referencia.
Existen dos enfoques de replicant portfolio:
Static Replicant Portfolio: la cartera posee un flujo de efectivo similar a la cartera de referencia.
Dynamic Replicant Portfolio: la cartera no posee un flujo de efectivo similar de referencia, sin embargo, posee la misma sensibilidad.
Para cada modelo, se resuelve un problema de optimización para determinar los distintos instrumentos que componen la cartera de instrumentos estándar. La finalidad es generar un conjunto de flujos de efectivo asignados a diversas bandas temporales que permitan replicar los flujos de efectivo de los NMP lo más fielmente posible.
Ilustración 2 - Replicating portfolio example

Los NMD generalmente se distribuyen entre una proporción estable (core) y no estable (no core), donde la porción estable corresponde a aquella proporción que presenta una baja probabilidad de retiro, y es poco probable que su precio varie incluso bajo cambios significativos en las tasas de interés. (Ilustración 2).
Ilustración 3 - Distribución de los NMDs

La proporción estable está compuesta principalmente por depósitos minoristas, pues la “gente común” suele tardar un poco más que los clientes institucionales a reaccionar ante cambios en las condiciones de mercado. Que los saldos vista puedan ser clasificados como estables (core) permite a los bancos mitigar de forma muy relevante su sensibilidad al riesgo de tasa de interés, lo que se traduce en un menor impacto en el indicador ΔEVE, y es aquí donde radica la importancia de contar con buenos modelos que permitan conocer el comportamiento de los NMD y cómo categorizarlos entre estables (core) y no estables (non-core).
De las diversas investigaciones realizadas, se observó que la metodología de Dynamic Replicant Portfolio suele presentar mejor rendimiento en comparación a la Static Replicant Portfolio, esto es debido a que el primer enfoque considera los cambios futuros en la estrategia de reinversión, sin embargo, es una metodología compleja que dificulta la comunicación de los resultados a un equipo no experto.
Clasificar los NMD como “core” es una potente palanca para reducir el riesgo de tasa en el libro de banca, no obstante, la metodología estándar de Basilea para cuantificar el requerimiento de capital por riesgo de tasa en el libro de banca limita el porcentaje máximo de depósitos estables.
En Chile, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), en el capítulo 21-13 de la Recopilación Actualizada de Normas (RAN), se establece un modelo estándar para la determinación de la exposición al Riesgo de Mercado en el Libro de Banca (RMLB) donde al igual que la metodología estándar de Basilea, establece límites en la proporción y duración media de los depósitos estables.
La siguiente tabla muestra los límites de la proporción de depósitos estables por tipo de cliente (minorista o mayorista), pudiéndose apreciar que en el caso de clientes minoristas (retail), los topes siguen siendo bastante holgados:
Tabla 1 - Límites en proporción y vencimiento media de depósitos estables por categoría

Fuente: RAN 21-13, CMF
Gestionar el riesgo de tasa de interés es esencial para la estabilidad y solidez financiera de una institución bancaria. En Histamai tenemos amplia experiencia asesorando las mejores estrategias de gestión de riesgos para mitigar los efectos adversos de los cambios en las tasas de interés, como el uso de derivados financieros, la diversificación de la cartera de activos y pasivos, la implementación de límites de riesgo y el análisis de escenarios para evaluar cómo ciertos cambios en las tasas afectarían sus operaciones. Asimismo, ofrecemos servicios de desarrollo y validación de modelos estadísticos para modelizar la estabilidad de los depósitos y sus implicancias en el cómputo del NII y el EVE, así como la construcción y validación de los archivos normativos exigidos por la CMF en esta materia (R13).
Artículos de referencia
Modelling Non-Maturing Deposits Using Replicating Portfolio Models, Brunqvist, 2018
A Framework to Model Core Deposits and their influence on the Risk Management of Non-Maturing Deposits, Schepers, 2020
Standars: Interest Rate Risk in the Banking Book, BCBS, 2016.
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